La misteriosa ruta de UPS
Me gusta imaginar ideas para ahorrar tiempo y dinero. Para muchos el tener una computadora representa una valiosa inversión, algo que debe mantenerse cuidadosamente. Todo lo que se añade a la periferia de la susodicha computadora no carece de valor, y a pesar de eso no siempre es tratado con la dedicación que se merece.
Uno de esos objetos es el teclado de mi Mac. Como ya se sabe, tiene tantos recovecos que al final de unos meses de uso ni la aspiradora puede tragar todo lo que queda abajo de las teclas, ya sea células muertas descartadas por la biología normal del cuerpo humano, o migas de comida que toda razón debía obligar a una a comer alejada de semejante artefacto (la verdad es que cuando recién compré la Mac no admitía ni vasos de agua a menos de diez pies de distancia, pero poco a poco mi temor de hacer que explotara accidentalmente con hacer simple contacto visual a esa mescolanza de oxígeno e hidrógeno disminuyó), o cualquier otro tipo de partículas normalmente encontradas en el hogar de una.
¿Entonces, qué hace una con un teclado sucio? Podría sentarme a despegar las teclitas cada cierto tiempo, dedicándoles horas cada vez, hasta que quede limpio y reluciente. Podría hacer como los energúmenos que compran un teclado nuevo cada vez que el anterior se les ensucia, pero me enfurece el simple hecho de leer las bitácoras acerca de tecnología en las cuales esos miserables vagonetas mencionan que prefieren gastar diez dólares en un teclado nuevo cada vez que haya que limpiarlo, y botar a la basura el viejo, donde se quedará tomando espacio en una Tierra ya abrumada por la contaminación ambiental.
Leo lo estas personas escriben, pienso en esa manera tan despreciable de pensar, ese sentido de derecho que tienen en este país de darse el lujo de no limpiar lo que ensucian, y de botarlo una y otra vez a la basura, porque después de todo una vez que se bota algo a la basura, ya no les incomoda más, y se pueden dedicar a hacer más basura. ¡Qué lindo! ¡Muy bién! Que se pudran en el infierno, pero los felicito por su ingenuidad y sentido común.
Oh, pero es muy temprano en la mañana, y será mejor que me calme esa rabia temporaria que me dá el ser testigo de tamaña estupidez. Después de todo, todos cometemos errores en contra de la Madre Naturaleza, una que otra vez, y yo soy menos que inocente en ese aspecto.
Tengo que terminar esto después, ya que se me acabó el tiempo ésta mañana. ¡Ya regreso!
(Horas después…)
Como iba diciendo, valoro mucho el ahorrar tiempo, así que ahora que me tengo que enfrentar a la terrible dificultad de limpiar mi teclado (sarcasmo correctamente detectado), pensé que sería una buena idea buscar un método fácil de limpiarlo. Al hacer una búsqueda en el Internet, encontré un forro especial para las teclas y decidí que sería una buena inversión. La próxima vez que me toque limpiar el teclado (y aquí no hay nadie más que lo limpie así que me toca a mí todo el tiempo) solo tendré que remover la cubierta, lavarla, y san se acabó.
(Al día siguiente …)
Hoy recibí la cubierta, y se vé que funcionará muy bien. Ahora solo necesito apagar la Mac y ponerme a limpiar el teclado hasta que esté impecable. Lo único que me falta añadir a éste comentario es la explicación de su título. Cuando hice mi orden el sitio en donde la ejecuté me mandó un correo electrónico confirmándola. En ese correo estaba incluído un número de tracking (no sé cómo traducir esa palabra a no ser que sea “rastreo”) para que yo pueda saber en donde estaba mi paquete en todo momento.
Cuando le heché un vistazo, noté algo muy peculiar al ver las ciudades por las que iba mi paquetito. La secuencia es ascendiente, y allí se puede ver que el paquete llegó a Greensboro el seis de Abril. Ese pueblo está a no más de media hora de aquí. El mismo día mi paquete se larga a Raleigh, que queda a dos horas de aquí. Un día después mi pobre y aturdido paquete regresa a la misma área con el rabo entre las piernas. ¿Por qué llegó tan cerca para ser mandado más lejos, e insensiblemente venirse pa’trás?

¿No tiene mucho sentido, no? No se explica, y en realidad supongo que no tiene mucha importancia… hasta que me pongo a pensar en lo caro que está el costo de envío estos días. Si, explica de lo lindo, con lo costosa que está la gasolina, que manden las cosas por correo de aquí a allá de esa manera.
